Tiempo de petirrojos. Un proyecto truncado por el Covid-19

 llevaba meses sin trabajar con flashes y necesitaba un protagonista. No me importaba la especie, solo algún pajarillo que colaborara. Mi elección apenas la pensé y una buena opción era fotografiar una vez más algún petirrojo.
 Busqué un lugar tranquilo donde pronto encontré al protagonista de mi siguiente historia. Eso fué fácil, lo que no fué tan fácil resultó ser el fotografiarlo...nunca sospeché que este elemento me lo iba a poner tan difícil...el lindo peti, me iba a poner a prueba.
 Conseguí atraer su atención diseminando comida en una pequeña zona boscosa. Las perdices y las urracas hicieron buena cuenta de aquello y Petirrojo también. No hice más aporte, cada vez quedaba menos por comer y decidí restringir la alimentación ya muy concreta a un simple comedero de pájaros de jaula agarrado a una rama a poco más de medio metro de altura del suelo...un palo hincado en medio de un claro del bosque.
 Petirrojo para mi sorpresa buscaba alimento en todos sitios, menos donde debía buscar...durante semanas!


 Se posaba siempre alrededor de mi y cualquier intento de iluminación artificial era rechazado de inmediato y ya podía dar por finalizada la sesión de aquel día.


Durante muchos días me resultó muy difícil fotografiarlo, siempre se mostraba muy emboscado entre las ramas de los pinos del lugar y siempre pendiente de mi.

 Por fin una mañana se decidió a bajar al lugar elegido por mi y una sensación de relax entró en mi mente. Ya supe que lo había conseguido, ya supe que el sitio elegido era también su sitio...ya tenía el 50% del trabajo conseguido pero lo que se suponía iba a ser lo más fácil, resultó ser el paso más complicado.
 El siguiente paso pasaba por acostumbrarlo a los flashes y sus destellos, a los pies de estudio y todo aquello que iba a necesitar a partir de ese momento y como habitualmente hago, comencé con un par de flashes muy alejados que además tuve que camuflar.

  
Los primeros impactos de luz artificial seguían siendo rechazados, pero poco a poco Petirrojo se dejó hacer...aun así me lo iba a seguir complicando un poco más.
 El siguiente paso era plasmarlo en vuelo mientras llegaba a la rama pero pese a proporcionarle posaderos de pre entrada bien ajustados, Petirrojo era imprevisible y entraba desde cualquier lado y con cualquier ángulo y durante varias sesiones donde intenté fotografiarlo con mando accionado a mano desde hide, apenas conseguía un par de imágenes no demasiado satisfactorias.
 Decidí por fin restringir las entradas y encauzarlas más severamente utilizando una red de camuflaje extendida a lo largo de un lateral completo, algo que yo sabía no le iba a gustar nada eliminando así varios sitios desde donde Petirrojo entraba aleatoriamente y por fín decidió entrar desde el lugar que yo le había preparado. Por fin Petirrojo hacía lo que debía hacer, entrar perpendicular al plano focal de mi objetivo y a la altura deseada. Utilizando ya la barrera de infrarrojos y tres flashes dispuestos para tal acción.



 Ya solo me quedaba jugar con las luces como a mi me gusta jugar, y algo se hizo aunque este trabajo quedó truncado e inacabado...pero no abandonado.

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